El dinero ¿a quién motiva?

Publicado: 22 marzo, 2011 en Uncategorized
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En una de nuestras entradas anteriores hablábamos de incentivos financieros como efecto motivador, pero la motivación tanto de médicos como de gerentes ¿se puede circunscribir al mero incentivo monetario o el motivo debe ser entendido como algo diferente?

Por motivación entendemos la disposición a emplear grandes niveles de esfuerzo para alcanzar las metas organizacionales, a condición de que el esfuerzo satisfaga alguna necesidad individual.

El incentivo es externo a la persona y su relación con el trabajo, mientras que el motivo si bien puede ser provocado por un factor exterior, lo más probable es que sea creado por el propio individuo.

Según Herzberg los factores extrínsecos, no necesariamente son motivadores pero pueden ser generadores de insatisfacción, se vinculan a la relación empresa-empleado, en tanto los factores intrínsecos son propios de la persona, generan motivación y satisfacción laboral, se vinculan a  las posibilidades de logro, status, reconocimiento.

Respecto a los incentivos monetarios hay quienes sostienen que se trata de un tipo de recompensa que no motiva a trabajar mejor, sino que actúa como condicionador del comportamiento del empleado, el dinero solamente podría motivar a quienes ya están motivados, es necesario que la retribución monetaria se acompañe de incentivos no monetarios.

Así se desprende del ranking de las 25 mejores empresas para trabajar en España de 2010,elegidas por sus plantillas como las compañías que mejor tratan a sus empleados, elaborado por el instituto de origen estadounidense Great Place to Work. Algunas de las conclusiones que se desprenden del informe reflejan por orden de prioridad la flexibilización de su horario laboral cuando lo necesiten, y el cumplimiento de las promesas de sus directivos. Lo mejor de las empresas es la seguridad de las mismas, la igualdad de oportunidades y el trato justo.

¿Podemos trasladar estos aspectos a las organizaciones sanitarias?

Actualmente los políticos y los gestores tienen que identificar y aplicar una combinación de incentivos financieros y no financieros que contribuya a alcanzar los objetivos de política general relacionados con la contratación y la retención. Se precisa un mayor compromiso y voluntad política y una financiación de los incentivos mejor dirigida y orientada.

Un trabajador motivado se traduce en mayor eficiencia y menor rotación y, consecuentemente, rentabilidad y competitividad. Estas medidas también son fundamentales para atraer y retener al talento, un bien escaso en las organizaciones. El sueldo ya no es lo esencial, aspectos como la flexibilidad horaria y posibilidades de desarrollo, participación en la toma de decisiones, grado de implicación y consideración de las opiniones de los trabajadores, se están volviendo determinantes.

La historia del bambú japonés

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se impacienta frente a la semilla sembrada.

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes.

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad,no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡mas de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento.

Sin embargo, en la vida cotidiana,muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

En muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.

En esos momentos, recordar el ciclo de maduración del bambú japonés.

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizá sólo estés echando raíces…


-Athenea-

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